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Represión por cortesía

Los Juegos de Pekín crean discrepancias en la opinión pública

La edición de los XXIX Juegos Olímpicos de la era moderna llega a la capital de la República Popular China. El Gobierno del país asiático representa a un Estado socialista para el que un evento de tales características representa la oportunidad de dejar una buena imagen al mundo exterior. La eufemística campaña de cortesía promovida por el diligente dirigente pretende controlar a los ciudadanos chinos en pro de lo que pretenden que sean “los mejores juegos de la historia”. Pero, ¿a qué precio?

Las autodenominadas Olimpiadas verdes, u Olimpiadas cultas, aumentan la represión del pueblo chino justificando una imagen prediseñada, dispuesta, aparentemente agradable pero coartada, sesgada y adornada para la ocasión. Tras lo del Tibet, China dispone a su pueblo para la foto.

Partiendo de la base que el Jefe de Estado, el líder del Partido y el líder del Ejército Popular de Liberación es la misma persona, los derechos civiles de los habitantes se han visto en ocasiones mermados ante la opinión pública mundial. Una opinión que se encuentra ante el que posiblemente será el evento más televisado de toda la historia, con un público potencial de 1000 millones de personas, esto es siete de cada diez mayores de 13 años.

Ahora, el protocolo previsto impide a los ciudadanos chinos hablar con los turistas de sexo, de salarios, de política o de religión, del mismo modo que mantener en todo momento una actitud respetuosa con los turistas. El portavoz gubernamental, Wang Zhaoqian opina: “Educando a los conciudadanos se espera que presten mayor interés a la comunicación con los visitantes”. Prestar mayor interés a la comunicación es tener ‘cuidadito’ con lo que se dice.

Desde hace años se educa a los chinos para que no fumen, para que no escupan en la calle o para no decir palabrotas en público. Mientras duren los Juegos se penalizarán todos aquellos anuncios publicitarios que contengan material obsceno, sexual o supersticioso, ya que según las autoridades este grupo tan dispar podría dañar la imagen de la República. Recordamos que las emisiones en China llegarán con un retraso de 10 segundos para controlar los contenidos. Los ciudadanos chinos han sido emplazados a aprender inglés mediante las publicaciones locales en 1000 frases que el gobierno ha considerado oportunas.

La selección de las azafatas olímpicas que harán entrega de las medallas también se ha visto ‘asesorada’ por la campaña de cortesía-censura. A unos mínimos estudios académicos, las chicas deben tener un estándar específico de belleza decidido por la organización. Todas miden entre 1’68 y 1’75cm, con tamaño ideal de busto, cintura y caderas y especificaciones firmes en cuanto a boca, nariz y ojos. La jefa de la División de las Ceremonias no ha querido hacer públicos los números en las mediciones. Además, las jóvenes deberán reírse mostrando ocho dientes y no podrán parpadear ante las cámaras.

Ante semejante panorama la pregunta evidente es: ¿Qué pasará cuando acaben los Juegos?

Escrito por Carlos Indovino el 24 Julio, 2008 | 1 comentario
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