España

Desastre de la Rojita

Los Juegos Olímpicos son la mayor competición del planeta. Y en ellos podemos ver verdaderas sorpresas. Una nadadora china es capaz de hacer 50 metros más rápidos que el mejor nadador del mundo. O la favorita para llevarse el oro en el fútbol masculino empeñarse en volver a su país cuanto antes.  España partía en el lugar de honor en las apuestas para subir a lo más alto del podio, con permiso de Brasil, pero la derrota frente a Honduras deja a los de Luis Milla fuera de Londres. Ni los más pesimistas podían temer un escenario como este.

¿Por qué España ha fracasado estrepitosamente? Hay dos formas de explicarlo. Una larga y una corta. La corta es que esta selección no ha sido capaz de meter un gol en 180 minutos. En una competición de máximo nivel, con un dato así, estás fuera.

Ahora, la larga. España dilapidó muchas de sus opciones en el partido frente a Japón. El combinado nacional se mostró deficiente en todas las líneas, especialmente la defensiva. El conjunto nipón pudo endosarle a De Gea una goleada de escándalo.  Japón corrió más y competió mejor. España no parecía conocer a su rival. ¿Mala planificación del partido? Tal vez. La derrota se podía asumir, pero no cabían nuevos errores.

Frente a Honduras, los de Milla salieron, de nuevo, sin mucho gas. En el minuto 7 llegaba el gol de Bengston tras otra jugada en la que la pasividad defensiva fue importante. El delantero hondureño le ganó la partida Jordi Alba, mucho más bajo. Quedaba todo el partido por delante. No era el fin del mundo. Poco a poco, Mata y Muniain entraron en juego. Las subidas de Montoya por banda derecha generaron peligro. Juan Mata tuvo varios disparos peligrosos pero no acertó.

En la segunda parte, llegaron los mejores minutos del combinado español. Eso sí, antes Espinoza mandó un balón al palo. Honduras estuvo a punto poner el 2-0 en esa jugada. Pero la Rojita empezó a carburar. 135 minutos después y con el agua al cuello, España empezó a mover la pelota con rapidez. Fue el momento de Muniain, que mandó un balón al palo tras una gran jugada. Llegarían otros dos palos más, uno tras un remate a placer de Rodrigo.

Tello salió al campo, de nuevo demasiado tarde y España siguió volcándose. La Rojita mereció el gol, pero la mala suerte se cebó, esta vez sí, con los españoles. Cuando el partido agonizaba, Rodrigo cayó en el área. Pareció penalti pero el árbitro no pitó. Tal vez lo fuese, pero el jugador del Benfica forzó demasiado la jugada.

Este partido entre dos equipos sub 23 con los Juegos Olímpicos como telón de fondo invita a una reflexión. Es triste comprobar cómo, desde bien jóvenes, los jugadores ya tiene aprendidas las lecciones del anti fútbol. Pérdidas de tiempo flagrantes, simulaciones de todo tipo, intentos de engaño continuos, actitudes barriobajeras, etc.  ¿Por qué este deporte roza cada vez más la mezquindad?

Honduras se dedicó a perder tiempo desde el minuto 8 y España acabó zarandeando al árbitro y buscando pelea con algún hondureño. Ninguna de las dos selecciones dio un ejemplo de lo que debe ser el deporte. Pero el fútbol es así, que dijo aquel. Y parece que nos enorgullecemos de ello.

Al margen de cuestiones extra deportivas, el fútbol olímpico español cosecha un gigantesco fracaso. A pesar de los cantos de sirena, Luis Milla y los suyos sabían que no iba ser fácil. Pero nadie sospechaba que España iba quedar eliminada tras dos partidos. Aun queda Marruecos, en uno de los encuentros más desoladores y entraños del fútbol español en la historia reciente.

Escrito por David Rubio el 29 Julio, 2012 | 12 comentarios
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