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Debate abierto en torno al fútbol olímpico

Las declaraciones de Gómez Noya cuestionando la participación del fútbol en los Juegos Olímpicos ha abierto la caja de Pandora. Poco han tardado en aparecer valoraciones de otros deportistas. “Si el fútbol no debe estar en los Juegos Olímpicos, ¿cuál debe estar?”, ha señalado Javi Martínez, futbolista de la selección española.

A partir de ahí se ha desencadenado un torrente de opiniones divergentes sobre el fútbol olímpico. Unos creen que el fútbol se merece estar, como cualquier otro deporte, en la competición más importante del mundo y otros abogan por un cambio de su formato actual.

Tal vez la inmediatez del Twitter le jugó una mala pasada al triatleta gallego.  Con la sorprendente derrota de España frente a Honduras y su consecuente eliminación como telón de fondo, no era el momento más propicio para poner en tela de juicio al fútbol. Las interpretaciones del mensaje de Gómez Noya también han sido diversas.

Unos valoraron las declaraciones del triatleta como un ataque frontal al deporte rey. En un país como España, pasional como pocos en todo lo referente al fútbol, realizar una crítica a este deporte, que linda con lo sagrado, supone la lapidación inmediata. Incluso, desde algunos sectores, han ironizado sobre el papel que pueda hacer el gallego en su prueba.

Es evidente que eligió mal momento para su mensaje. El equipo olímpico del fútbol español no atraviesa su mejor momento y no está para debates. Por su parte, los aficionados hondureños interpretan las dudas como una minusvaloración de su victoria.

La presencia del fútbol en unos Juegos parece inevitable y necesaria. Es un deporte muy popular y de larga historia. La particularidad de sus profesionales y sus exigencias de calendario provocan que les sea muy complicado acudir a unos Juegos. La Eurocopa es el principal escollo.

No obstante, otros deportes, caso del baloncesto o el tenis, cuentan con exigencias parecidas o incluso superiores. El baloncesto NBA  aterrizó en Barcelona 92 y fue una de las sensaciones de aquellos Juegos. A día de hoy, no es posible recordar aquellos Juegos sin pensar en su mítico Dream Team.

Las estrellas tenísticas de la ATP tienen unas exigencias de calendario y unos compromisos publicitarios comparables a los de los futbolistas. ¿Necesita Federer acudir a unos Juegos? No, pero ahí está.

El impacto a nivel mediático de unos Juegos con los mejores jugadores del mundo del fútbol sería incalculable. Pero para ello, habría que adaptar el calendario y la competición y que todas los estamentos deportivos pusiesen algo de su parte.

Gómez Noya también hacía referencia a la mala imagen que deja el fútbol en más ocasiones de las deseables. Es evidente que otros deportes también cuentan con artimañas de todo tipo. Un ejemplo claro lo hemos visto en Londres con las jugadoras de bádminton eliminadas.

El mundo del fútbol ha asimilado como normal, e incluso inteligente, el intento de engaño, las coacciones arbitrales, o las actitudes poco deportivas. Forman parte del espectáculo y confiar en su eliminación es poco menos que idealista. “No en unos Juegos”, decía Gómez Noya. Si se comportan de esta manera los jugadores de los grandes equipos del mundo, “¿por qué no lo van a hacer nuestros jugadores?”, se preguntan algunos aficionados. Este asunto va más allá de los Juegos Olímpicos…

La tormenta va amainando, con los seleccionados españoles de camino a las concentraciones con sus respectivos equipos. Lo que continua es el fútbol en los Juegos, con unos cuartos de final apasionantes, tanto en chicos como en chicas.

Escrito por David Rubio el 2 agosto, 2012 | ningún comentario
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