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Ciclismo: ¿Maldición del equipo olímpico español?

Tras el oro de Samuel Sánchez en Pekín en la prueba de ciclismo en ruta, el combinado olímpico español partía con la esperanza de defender la medalla de oro. Sin embargo, el perfil del recorrido y las circunstancias no favorecían a los corredores convocados por De Santos. Se diseñó un trazado en el que los sprinters y rodadores iban a ser los protagonistas. Nada que ver con Pekín.

En la capital china la parte final del recorrido contaba con un circuito muy exigente con rampas de elevado porcentaje. Las cualidades de ciclistas como Samuel o Valverde se adaptaban perfectamente a las particularidades del trazado. El asturiano logró el oro y Valverde entró en las primeras posiciones. Entre los veinte primeros de la clasificación no había ni un solo sprinter y sí escaladores puros como Andy Schleck o Robert Gesink.

La baja de Samuel para los Juegos de Londres fue dura a nivel moral por el hecho de ser el campeón olímpico, pero señalarle desde algunos frentes como una opción casi segura de medalla ha sido un desacierto. Freire era la principal baza española, pero su lesión trastocó enormemente los planes de De Santos. Rojas era el as en la manga. Sin embargo, el ciclista de Movistar llegaba tocado a Londres.

Valverde y Luis León se metieron en la escapada, pero en un grupo tan numeroso las opciones se diluían, a pesar de la buena punta de velocidad del ciclista de Movistar. Así las cosas, y en un recorrido tan poco propicio para el ciclismo español, no lograr medalla no es ningún drama.

En la crono, las opciones eran aun menores. En una disciplina como esta, los milagros no existen y los especialistas rara vez fallan. Wiggins llegaba pletórico, Martin es el campeón del mundo y Froome está en un excelente estado de forma. En condiciones normales, Luis León no podía aspirar a medalla. Fue una pena su rotura de cadena, lo cual le impidió brillar, pero tampoco es muy lógico hacer una tragedia de los contratiempos mecánicos o de las caídas que, en el ciclismo, están a la orden del día. Y si no, que se lo digan a Cancellara. Castroviejo hizo una gran contrarreloj, terminando noveno, pero su rendimiento ha pasado desapercibido al no estar en un podio reservado para los números uno de la especialidad.

La ansiedad por la falta de medallas, mitigada por la plata de Mireia, no debe generar análisis equivocados y actitudes autocompasivas. Se abusa del concepto de suerte para decorar los éxitos y fracasos deportivos. Las medallas no caen por arte de magia.

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