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Argentina reedita el oro olímpico

Los jugadores argentinos celebran su segunda corona consecutiva

La selección argentina de fútbol es campeona olímpica por segunda vez consecutiva. Los de Sergio Batista logran reeditar el oro conseguido en Atenas en un partido marcado por el calor y el gran desgaste físico. Con un solitario gol de Di Maria tras un excepcional pase de Messi, los sudamericanos doblegaron a una selección nigeriana que nunca bajó los brazos y peleó el partido hasta el final.

Argentina vuelve a llevarse el oro a casa. Con este ya son 12 los partidos ganados de forma consecutiva en unos Juegos. Desde la final de 1996, en la que perdió precisamente contra Nigeria, la albiceleste cuenta sus partidos por victorias. Un gran partido de Riquelme y una actuación notable de Gago, Messi y el goleador Di Maria elevan otra vez a los argentinos a la elíte del fútbol internacional.

Comenzó el partido en el Estadio Nacional del ‘Nido’ de Pekín con un sol que brillaba en lo más alto de la capital china. La temperatura era elevada, con 31 grados y una humedad relativamente alta. El terreno de juego se veía algo castigado tras dos semanas de intensa usanza y por las características del estadio no corría en absoluto el viento. Sonaron los himnos con las gradas llenas y un aspecto fantástico de las gradas para presenciar la final.

Argentina arrancó con mucha fuerza el encuentro. Varias fueron las arremetidas del equipo albiceleste en los primeros minutos y Nigeria acusaba el agobio al que le sometían los sudamericanos. Las águilas verdes no conseguían deshacer la presión de los de Sergio Batista, que saltaron enchufados al césped con la intención de marcar lo antes posible.

Argentina estaba muy bien posicionada sobre el terreno de juego, del mismo modo que se mostró segura en defensa y temible en ataque como en la semifinal, en la que humilló a los brasileños, medalla de bronce de estos Juegos. Gago movía la pelota con fluidez en el centro del campo y Riquelme mandaba un poco más arriba. Mascherano organizaba la defensa, que no tuvo ningún trabajo en los primeros compases del partido. Messi se ubicó por la derecha, haciendo de doble punta junto al Kun Agüero, y las llegadas de Di María presumían un partido muy complicado para los africanos.

No obstante, los nigerianos no daban su brazo a torcer y defendían con precisión. Llegados a la mitad del primer acto comenzaron a llegar las ocasiones de Nigeria, que cuadró dos oportunidades seguidas que metieron a sus jugadores en el partido. El ‘Nido’ gritaba cada una de las oportunidades de ambos equipos con mucha fuerza. Aparecieron Obinna y Okoronkwo cuando Argentina comenzó a acusar el cansancio y Nigeria se estiró en el campo. Por fin de asentaban los africanos, que a la media hora de juego supo deshacer la presión inicial.

A la media hora de juego el árbitro húngaro detuvo el partido para que los jugadores se refrescaran. Un hecho poco común en el fútbol, que tampoco tiene por costumbre jugar a las 12 del mediodía con una temperatura que a esa hora rondaba los 33 grados centígrados. Los jugadores de ambos equipos se acercaron a sus banquillos para beber agua mientras los entrenadores Samson Siasia y Sergio Batista se apresuraban a dar indicaciones.

El extremo izquierdo de los nigerianos, Peter Odemwingie protagonizó varios desbordes por su banda que en varias ocasiones llevó de bólido a los defensas argentinos. El partido llegaba al final de la primera mitad con un ritmo elevado y entretenido y con igualdad en el marcador y en ocasiones. Parecía entonces que el equipo que lograse aguantar en mejores condiciones el calor podría llevarse el partido. Un tiro lejano potentísimo de Di María estuvo a punto de sorprender al guardameta nigeriano Vanzekin, que despejó la pelota con una gran mano. Ambos equipos se marcharon al vestuario visiblemente sofocados.

Comezó la segunda parte sin cambios en ninguna de las selecciones. Argentina dispuso otra vez de la iniciativa en el juego y en el minuto 2 Agüero estuvo a punto de aprovechar un pase interior de Messi, pero otra vez el portero nigeriano estuvo muy atento y logró despejar el peligro. La posesión de pelota era bastante igualado, pero las ocasiones eran de los argentinos.

Y llegó la hora del talento. En el minuto 58, Messi recogió un balón perdido en el centro del campo y metió un pase increíble para Di María, que enfrentó al portero nigeriano y lo superó con una vaselina magistral para convertir el primer gol del partido. Argentina se ponía por delante en el marcador y el Estadio Nacional pekinés explotaba de júbilo.

Argentina comenzó a tocar y tocar para desesperación de los africanos, que corrían en exceso detrás de la pelota que Gago y Riquelme movían de un lado a otro casi sin moverse. Pero Nigeria peleaba con todo y no se rendía. Un par de ocasiones de las águilas verdes recordaban que no estaba todo dicho. No le quedaba más remedio a los de Siasia que ser expeditivos en defensa y correr más que nadie por todo el terreno. Nigeria realizó dos cambios antes del minuto 70 y todos aprovecharon para beber agua con permiso del árbitro, que detuvo el choque nuevamente en un par de minutos de refrigerio inhabituales.

Nigeria tuvo una gran oportunidad de igualar el choque en el minuto 74, cuando la pelota se paseó por delante de la meta albiceleste sin encontrar rematador. Pero el dueño del partido era el vigente campeón, con un Messi que creaba peligro en cada pelota que tocaba. En sus botas estuvo en 2 a 0 en varias ocasiones. A falta de 12 minutos para el final, Batista retiró del campo a Agüero para refrescar un poco al equipo argentino, con muestras de cansancio evidentes en alguno de sus futbolistas. Los sudamericanos se veían campeones y se dispusieron matar el partido desde el minuto 80. Los argentinos tocaban y tocaban otra vez, Nigeria desesperaba y los minutos pasaban. En una de esas, el portero Romero detuvo un remate corto de los nigerianos que por un metro no logró la igualada en el marcador.

Los últimos minutos fueron muy emocionantes, con una Argentina replegada y con Nigeria entregada al ataque con mucha gente arriba. En el minuto 87, el goleador Di Maria se desplomó en el terreno de juego exhausto por el calor y Batista tuvo que cambiarle porque el jugador no podía acabar el partido. El esfuerzo de ambos conjuntos era innegable. El juez húngaro castigó a los jugadores con 5 minutos de tiempo añadido. Argentina para entonces ya jugaba a la contra y Nigeria atacaba con siete jugadores. Messi salió del campo en el 92 por Lavezzi. Nigeria colgaba balones al área y la grada rugía con fuerza.

Y se acabó. Argentina volvía a ser campeón olímpico cuatro años después. El oro volvía a ser de los sudamericanos después de un gran torneo. Los argentinos en bloque saltaron al campo sonrientes a celebrar el triunfo y los nigerianos cayeron exhaustos al césped después de haberlo dado todo en 95 minutos de un calor abrasador .

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Escrito por Carlos Indovino el 23 Agosto, 2008 | 24 comentarios
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